domingo, 8 de enero de 2012

Brillante pero falso.

Empezó la tarde que nos conocimos,
te imaginaba y tu me imaginabas, éramos
el producto de un espejismo casi perfecto,
nos miramos alguna vez por la calle o en
la escuela, jamás nos saludamos, sin embargo,
aquella tarde coincidieron las miradas, los sueños
y la imaginación.

Algo en ti miró dentro de mi, no hizo falta
ocultar mis intenciones, estabas tan bella;
platicamos de algunas cosas o personas,
es complicado recordarlo, en ese momento
nuestros ojos sostenían una conversación
privada.

Tu perfume, semejante al de una fruta fresca,
hacía que mi mente experimentará un trance 
que doblaba hasta mis piernas y retorcía mis 
recuerdos.

-Esto debe ser real-imaginé, pinche varias veces
mis dedos con tus aretes para evitar que fuera un 
sueño absurdo o una broma del inconsciente,
nunca sentí tal emoción al ver, oler y sentir 
a una dama.

Después de unos minutos terminamos con 
los temas de conversación superficiales y sin sentido
tramos de construir indirectas que fuecen lo suficiente
claras como para satisfacer un peculiar deseo,
al mismo tiempo nuestros ojos continuaban intercambiando
palabras invisibles y silenciosas, parecían conocerse demasiado.
Cuando intenté acercarme a tu cuello, ocurrió,
vi como te desvanecías lentamente igual que la pintura
con el agua y me aleje de prisa.

Divina confusión, -debe ser real, debe ser real-
me repetía, -¿y los pinchazos?-, si esto es un sueño
debí despertar hace mucho tiempo.

Llego la hora de partir, te confesé lo que estaba 
pensando y con un tono amable respondiste:

"Lo siento solo soy el producto de tu imaginación,
me alegra que hayas sido capaz de imaginarme 
tan bella, brillante como una estrella pero todo esto
es FALSO"

No hay comentarios:

Publicar un comentario