Existen distintas formas de caminar, probablemente se deba a la herencia genética,
es verdad que en el sexo masculino los hijos caminan como los padres y los padres
como los abuelos, en cuanto a las mujeres, cada una de ellas inventa su propio estilo
al mover los pies, el vaivén de sus caderas, etcétera.
Una mujer notó en mí, cierta peculiaridad al caminar, no es que no camine como
mi padre o como mi abuelo, es que camino con la mirada puesta en el cielo,
¿no te da miedo?- me preguntó- al principio no supe porque me lo preguntaba
la miré y dijo, "veo que caminas con la mirada en el cielo, acaso conoces a la
perfección el suelo, ¿imaginas lo que te pasaría sin caes en un hoyo?".
Nunca lo había pensado, contesté.
Después de todo es el cielo y mis pies los únicos que se mueven, el suelo
permanece bajo tus pies y no hay como cambiar eso, si existiera un agujero
frente a mí una nube me lo diría. ella se dio vuelta, me dejó sin mirar atrás,
continuo caminando de la misma manera a diario, probablemente algún día
la nube se equivoque y con quien tropiece sea contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario