viernes, 6 de enero de 2012

Un árbol abandonado

Hace unos meses descubrí un árbol de ramas doradas,
el brillo no podía verse a simple vista, pero me causo inquietud el
hecho de que pasarás junto a él y al mismo tiempo
sus ramas encendieran aquel brillo incandescente,
dorado como el mismo oro y maravilloso como un atardecer.

Después pude comprender que el color rojo de tu
hermoso cabello encantaba al árbol, y ante la impotencia
de no decírtelo con palabras, lanzaba sobre ti y
únicamente sobre ti su majestuosa rareza.

Pasé varios días observándolos detenidamente
no cabía ninguna duda, el árbol se enamoró de ti perdidamente,
pasaron dos o tres meses, continuaba brillando al compás de
tu cabello y tus caderas al caminar.

Tarde me di cuenta de que tú, jamas te percataste de su amor
y ¿como ibas a saber que un árbol estaba enamorado de ti?,
nadie podría culparte, nadie podría juzgarte ni reclamarte.

Solo yo que también eh sido abandonado por tu ego y vanidad
vives en el mundo que lleva tu nombre, y es hermoso, pero
te darás cuenta tarde o temprano que ese rojo hermoso de tu cabello
se volverá blanco, que en lugar de brillar permanecerá opaco
y te encontrarás sola o abandonada igual que yo y el buen árbol.



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