En vidas anteriores imagine tus ojos
imagine tu boca, tu roja cabellera
y el bosque se ponía en mi contra
los arboles murmuraban entre sí,
el pasto y las aves cantaban con el viento
celosos porque al fin te encontré.
Ahora cada roble, cedro o pino
lleva un corazón con el pronombre adecuado.
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